La marina iraní representa un obstáculo significativo para el plan del Pentágono de garantizar el tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz, que permanece casi totalmente bloqueado y afecta al 20% del comercio mundial, incluyendo petróleo y gas.
Irán amenaza con atacar buques, incluso petroleros y naves estadounidenses, lo que convierte en un reto logístico escoltar barcos comerciales. El presidente Donald Trump ha mencionado la posibilidad de destruir totalmente la marina iraní, pero por ahora Teherán mantiene su capacidad ofensiva.
Expertos destacan el poder geográfico de Irán, compartido con Omán, para cerrar el estrecho, lo que elevaría los precios del petróleo para el mercado y la gente común en las próximas semanas. El analista Filipe Cauta subrayó que, pese a las pérdidas militares por ataques de EE.UU. e Israel, Irán retiene este leverage económico.
Abrir el paso con ayuda militar estadounidense parece bastante difícil en el corto plazo, según el debate en el programa.