La guerra de Estados Unidos contra Irán, iniciada el 28 de febrero con la operación Furia Épica, ha causado siete muertes y cerca de 140 heridos entre soldados estadounidenses en sus primeros días. Seis fallecieron por un ataque con dron en la base de Port Shuaiba en Kuwait, y el séptimo en un incidente médico bajo investigación. Donald Trump recibió los cuerpos en Dover, en una escena descrita como sombría y caótica por fuentes de su administración.
Los costos económicos superan los 4.330 millones de dólares en 13 días, incluyendo 630 millones para reforzar la presencia militar previa y 3.700 millones en las primeras 100 horas de bombardeos, a un ritmo de 891 millones por día. Expertos como Elaine McCaskill del American Enterprise Institute y el Center for Strategic and International Studies destacan gastos en operaciones, municiones y reparaciones, con fondos adicionales requeridos del Congreso.
Especialistas advierten de subestimaciones a largo plazo, como intereses de deuda, obligaciones con veteranos e impactos en el Estrecho de Hormuz. Heidi Peltier de la Universidad de Brown señala que precedentes de guerras en Medio Oriente eclipsarán estimaciones actuales.
Críticas crecen contra Trump por declaraciones contradictorias: primero celebró victoria rápida y luego matizó, sin descartar tropas terrestres. Demócratas expresan preocupación por costos y riesgos para soldados. Una encuesta del Washington Post muestra 42% de apoyo, 40% oposición y mayoría critica la falta de claridad en objetivos y las bajas.