Un avión nodrizo KC-135 de Estados Unidos se estrelló en territorio iraquí, matando a cuatro de sus seis tripulantes, en lo que el Pentágono investiga como un "incidente" sin detalles, aunque Irán reivindicó haberlo derribado. Imágenes del aeropuerto Ben Gurion muestran daños en el estabilizador de cola de uno de dos tankers involucrados en un supuesto choque en vuelo, algo raro dada la tecnología avanzada de estos aviones grandes.
Expertos destacaron la extrañeza del toque entre dos tankers durante reabastecimiento aéreo, sumándose a tres aviones derribados por fuego amigo en Kuwait y elevando a 11 soldados estadounidenses muertos desde el inicio de la guerra en Irak. Se cuestiona si fue accidente o ataque, ya que dos tripulantes sobrevivieron y el Pentágono evita confirmar causas.
La charla derivó en el alto consumo de municiones como Tomahawks, que agota reservas de décadas de EE.UU. en esta nueva forma de guerra, con presión de Trump para producir más rápido y localmente ante demoras en fabricación.
Se repasó armamento, incluyendo el dron barato Shahed iraní (o low cost), analizado por EE.UU. e Israel, que obliga a usar misiles caros por millones contra objetivos simples, acelerando el desgaste de stocks en conflictos como Ucrania.