Fuertes lluvias y granizada inundaron Roma y el aeropuerto Leonardo da Vinci en Fiumicino, convirtiendo calles en ríos y pistas en alfombra blanca.
Las terminales 1 y 3 sufrieron filtraciones de agua, complicando el tránsito y operaciones, con videos virales de pasajeros mostrando las zonas inundadas.
La situación se resolvió rápidamente gracias a la intervención de técnicos, ingenieros y personal del aeropuerto.