Familiares de tres jóvenes detenidos por el homicidio de un jubilado en San Isidro exigen cambio de carátula porque solo cometieron un hurto simple y no mataron al hombre, según argumentan con pruebas presentadas a la fiscalía. Los detenidos, incluyendo la sobrina del entrevistado, fueron apresados en la escena pero la familia sostiene que los autores reales son la empleada doméstica y su hijo Sergio Sena, junto a Nadia Gómez, quienes no fueron investigados pese a testigos que los vieron ese día.
La sobrina pasó hoy a un penal en La Plata pese a una coartada sólida con fotos subidas a Facebook todo el día, que acreditan su ubicación fuera del lugar del crimen. La familia presentó declaraciones testimoniales de tres testigos, domicilios y nombres de los sospechosos, pero la fiscalía denegó el cambio de carátula y los mantiene imputados por homicidio, con penas de hasta 35 años.
No hubo allanamientos ni citación a la empleada, cuya casa no mostró signos de robo, y Sergio Sena con su pareja huyeron: cambiaron de look, se tiñeron el pelo, él se sacó la barba y se esconden cerca del mercado de Uruguay en La Sauce. Los conductores critican la mala praxis judicial en San Isidro, con denuncias previas al Consejo de la Magistratura, y piden investigación profunda sin economía procesal.
Los jóvenes no tienen antecedentes y piden pagar solo por hurto descarcelable, no por homicidio. El expediente no avanza pese a evidencias como el cuchillo en la escena y la demora en actuar, permitiendo que posibles culpables descarten pruebas.