Familias evacuadas en La Madrid, Tucumán, sobreviven en la ruta 308 tras el desborde del río Marapa que inundó casas hasta dos metros de altura, durmiendo en autos o bajo plásticos donados por vecinos, sin asistencia estatal pese a cinco inundaciones repetidas desde 2015.
Testimonios desgarradores revelan pérdidas totales en hogares, electrodomésticos a salvo por poco y necesidades urgentes de leche, pañales, detergentes y lavandina para bebés y discapacitados expuestos a la intemperie. Una vecina contó que su casa se llenó hasta el estómago de agua y ahora teme nuevas tormentas que podrían desbordar diques desde Catamarca.
Periodistas en vivo denuncian la falta de obras hidráulicas básicas, como puentes bajo rutas para drenar agua, y critican que autoridades dinamitaron la ruta para desviar el agua en lugar de prevenir. Repiten que en 2017 ocurrió lo mismo y exigen responsabilidad al gobernador Osvaldo Jaldo y al exgobernador José Alperovich, acusado de multimillonario con fondos desviados.
El estudio insiste en que el Estado comete un delito al abandonar a menores y vulnerables, recordando tratados constitucionales, y urge ayuda inmediata ante pronóstico de lluvias fuertes que empeorarían la crisis humanitaria con 6.000 familias afectadas.