Las inundaciones en el sur de Tucumán provocadas por el desborde del río Marapa dejan un saldo de 15.000 evacuados, con 6.500 afectados en la zona reportada y miles volviendo a casas destruidas. El agua alcanzó dos metros de altura, derribando paredes de viviendas precarias en el barrio San Antonio y dejando calles anegadas, mientras la ruta 157 permanece cortada para drenar el agua e impedir el ingreso vehicular de ayuda.
La familia Rodríguez perdió absolutamente todo: Olga Rodríguez y su hija Ramona muestran paredes colapsadas por la fuerza del agua, que superó tres veces la inundación de 2017. Ramona critica duramente al delegado Héctor Soria por no asistirlos ni el año pasado ni ahora, pese a promesas incumplidas, y resalta que tuvieron que reconstruir con ayuda de familiares desde Buenos Aires.
La ayuda oficial recién comienza a llegar, con el ministro del Interior provincial apareciendo brevemente con séquito y fotógrafo. Los vecinos sacan pertenencias empapadas a la calle, temiendo nuevas lluvias pronosticadas, aunque expertos creen que no repetirá el caudal anual caído en días. Pescados como bagres quedaron en calles y casas, y la capilla de San Antonio mostró marcas de agua al cuello.
Carlos Estrione recorre el desastre a 100 km de San Miguel de Tucumán, destacando la pérdida de recuerdos y vida que arrastra el agua, mientras trabajan en reparar la ruta para permitir tránsito y mayor asistencia en esta situación desesperante.