En Bendita, la expulsada de Gran Hermano, Carmiña, la paraguaya polémica, inicia su gira mediática pidiendo disculpas por sus chistes discriminatorios sobre el tono de piel de Mavinga.
Los panelistas la confrontan duramente: la acusan de soberbia, racismo naturalizado y de no ser sincera en sus pedidos de perdón, mientras ella se defiende insistiendo en que pagará las veces que sea necesario y que no representa a su país.
La tensión escala con interrupciones, gritos y chistes crueles del público y conductores, como referencias a crucificarla o arrodillarse, mientras cuestionan su actitud victimista y su experiencia como comunicadora.
La familia de Mavinga rechaza las disculpas, calificándolas de insinceras, y el panel advierte que esta es solo la primera parada de su "vuelta de la vergüenza" por la TV.
Carmiña replica que en la casa todos dicen comentarios cancelables y que ella no llorará ni se victimizará, pero los ataques continúan sin piedad.