Carmiña Massi, expulsada de Gran Hermano por comentarios racistas hacia Mavinga aludiendo a la esclavitud, insiste en que todo fue un juego de roles mutuo iniciado el día 2 de su ingreso, niega intencionalidad racista y destaca abrazos, bailes y uso cariñoso de "negra". Invoca humor negro de Ricky Gervais y comediantes argentinos, admite evolución personal pero critica el rechazo de Damián Sodaro, marido de Mavinga, quien rechazó sus disculpas como insinceras.
En el panel de A la Barbarossa, sus excompañeros reconocen que la querían y valoraban su rol protagonista y jugadora que generaba risas, pero enfatizan que hay un límite y rechazan minimizar el incidente como "todos nos equivocamos". Discuten si sus dichos fueron estrategia fallida que la dejó afuera, y advierten sobre la violencia social actual que hace peligrosa exponerla más.
Uno de los panelistas bromea que Carmiña es enviada de Adorni para tapar escándalos del gobierno corrupto, aunque ella lo niega. Afirma que aún no le cayó la ficha de la expulsión, reitera disculpas y fantasea con volver como favorita, pero le aclaran que las reglas impiden el regreso de expulsados.
Carmiña revela que se queda en Buenos Aires de paseo pero debe volver a Paraguay por sus programas, licencias, pareja y gatos; descarta trabajar en medios locales. El panel adelanta que hablarán de Nancy y su reemplazo después del corte comercial.