Carmiña, expulsada de Gran Hermano por comentarios racistas hacia Mavinga como desear que "baje del barco" aludiendo a esclavitud, niega ser racista y defiende sus dichos como un "juego" mutuo que jugaban desde el día 2, donde invertían roles con esclavos blancos. Insiste en que bailó y abrazó a Mavinga en fiestas, la llamó "negra" de cariño y "pantera", y que Mavinga la abrazó al salir tras explicarle que no fue con mala intención.
El panel de A la Barbarossa confronta duramente su defensa: cuestionan si Mavinga autorizó chistes sobre esclavitud dada su trauma infantil por la muerte de su padre, rechazan que "negra" sea cariñoso en contexto de "bajar del barco", y critican llamarla "Monito" a Brian Sarmiento. Exigen humildad real en lugar de victimizarse o salir "regia como vedette", y advierten que su actitud soberbia impide creer sus disculpas.
Carmiña se frustra, ofrece arrodillarse o ser crucificada si es lo que piden, compara su salida con no victimizarse, y desvía a que el humor negro tiene límites cambiantes, citando a Ricky Gervais y humoristas argentinos que van al límite. Rechaza ser embajadora de Paraguay, dice representarse solo a sí misma, y pide un humorista para analizar límites del humor, mientras el panel insiste en que no es humor sino racismo hiriente.
Amigas de Mavinga rechazaron previamente las disculpas, revelando su trauma y que nunca autorizó burlas. Carmiña menciona que contó intimidades a Mavinga, quien la contuvo primero, y cree que entenderá al salir. El debate deriva en si Burlando la defendería legalmente, pero ella ya fue asesorada.