Carmiña, expulsada de Gran Hermano por llamar "esclava" a Jenny Mavinga en un chiste con Emanuel, defendió que no refleja su pensamiento racista y lo atribuyó a un autosabotaje propio al creer que sería simpático. Su esposo Damián rechazó previamente las disculpas como insinceras y sin humildad, mientras un fiscal investiga de oficio por Ley 23.502 contra discriminación.
La participante paraguaya extendió el debate a discriminación regional, mencionando luchas por leyes contra todo tipo de discriminación en Paraguay sin debate en Congreso, y alertó sobre esclavitud moderna existente pese a Abraham Lincoln, con casos de argentinos y brasileños rescatados de condiciones terribles. Se emocionó al llorar por vergüenza al ver el video y pidió debatir temas reales como criadazgo persistente.
Confrontada por el panel sobre arrepentimiento real o autocompasión, Carmiña insistió en someterse a la justicia, negó ser racista y puso límite a señalamientos, mientras aclaró su reacción fría ante expulsión fue coraza emocional. Admitió equivocación grave con consecuencias para jóvenes y sociedad, esperando aprendizaje colectivo de mediatización.
El intercambio mostró tensiones, con burlas implícitas al "sacar el violín" y cuestionamientos a su empatía hacia heridos por el comentario, pero enfatizó que todos equivocamos y la lengua hiere.