En Tucumán, la situación es desesperante por inundaciones que han dejado el 90% de las casas bajo el agua a la vera de la ruta 157, obligando a los vecinos a improvisar un campamento con lo poco que pudieron rescatar.
Carola Suárez, del equipo de La Nación, recorre la zona y reporta la incertidumbre total de los damnificados, que no saben cuándo podrán volver a sus hogares ni volar como planeaban. Los afectados pasaron la noche en el campamento, con niños pequeños angustiados por la ruptura de su rutina y la pérdida de todo.
Claudia, una docente cuya casa está inundada y cuyo marido es policía, cuenta que sacaron lo esencial como pudieron; esta es su segunda inundación desde 2017, pero peor, con un metro de agua que ahora baja levemente, aunque las pérdidas son totales.
Los niños, como el de 9 años de Claudia, se estresan viendo videos del desastre y quieren ayudar. No hay ayuda concreta institucional: Defensa Civil y Ministerio del Interior están presentes, pero solo vecinos ofrecen café o lo básico, sin asistencia efectiva hasta ahora.
Los damnificados enfrentan la peor parte al volver: descubrir qué quedó de sus pertenencias y empezar de cero en medio de la solidaridad vecinal pero escasa respuesta oficial.