La línea 148 de colectivos en Florencio Varela enfrenta cierre con 500 puestos de trabajo en riesgo, mientras las unidades muestran un deterioro extremo por falta de inversión en mantenimiento y repuestos. El reportero Juan Pablo Borri mostró en vivo los colectivos con cubiertas gastadas, sin aire acondicionado y obligados a usar partes de vehículos descartados para seguir funcionando.
Los choferes relataron esperas de hasta una hora por falta de unidades, pérdida de pasajeros que buscan alternativas y condiciones extremas de calor en cabinas junto al motor. La empresa no invirtió subsidios recibidos en mejoras ni salarios, llevando a un servicio deficiente que afecta especialmente a Varela, donde la línea es identitaria.
Negocian Dota y Misión Buenos Aires la compra de ramales, pero sin absorber todo el personal. El conductor contrastó el sacrificio de estos trabajadores, que se levantan a las 4 de la mañana para turnos de 12 horas, con funcionarios que viajan a hoteles de lujo en Nueva York.
Las unidades viejas se usan para repuestos, empeorando el problema en un círculo vicioso que deja cada vez menos colectivos operativos.