La histórica línea 148 de colectivos, emblemática en Florencio Varela y zona sur, enfrenta cierre inminente con más de 500 puestos de trabajo en riesgo, incluyendo choferes y administrativos. El reportero Juan Pablo Borri reporta en vivo desde el lugar donde los trabajadores esperan resolución de la venta a posibles compradores.
Dos empresas, Dota y Misión Buenos Aires, negocian la adquisición dividiendo ramales, pero no absorberían a todos los empleados pese a promesas de respetar antigüedad y deudas salariales. Los trabajadores llevan tres meses sin cobrar y sobreviven con changas, apoyo familiar o trabajos extras, en medio de incertidumbre que genera altibajos emocionales.
Choferes con hasta 32 años de antigüedad describen la decadencia progresiva por falta de mantenimiento, repuestos y renovación de flota, lo que deterioró el servicio, aumentó frecuencias a 50-60 minutos y redujo pasajeros que buscan alternativas. Unidades muestran grave desgaste.
La línea une Varela-Constitución, identitaria en la zona sin muchas opciones, y el delegado negocia con el Ministerio de Transporte para garantizar derechos. Bronca y ansiedad reinan, calmados en reuniones grupales, pero la espera agota mental y físicamente.
El programa interrumpe para publicidad prometiendo volver con más testimonios.