Los senadores aprobaron en una sesión relámpago de 45 segundos el enganche automático de sus dietas con los salarios de empleados parlamentarios mediante una votación furtiva conocida como "la mano agachada", con papeles preparados y acuerdo previo de todos los bloques, incluyendo la firma de un libertario.
Luis Juez denunció que el mecanismo es brutal y escandaloso desde su origen, proponiendo congelar los salarios y renunciar a más aumentos. En el debate, se criticó la falta de ejemplaridad del Senado, similar a la que se exige al Ejecutivo, y cómo nadie asume responsabilidad individual.
Todos los senadores se escudan en el colectivo y en el enganche para seguir aumentando sus sueldos a 11 millones de pesos mensuales, sin dar la cara ante la sociedad en un contexto de sacrificios por el reordenamiento económico. Testimonios en San Justo destacaron la estabilidad reciente pero cuestionaron el exceso.