Los senadores aprobaron en una sesión relámpago de 45 segundos el enganche automático de sus dietas con los salarios de empleados parlamentarios mediante una votación furtiva conocida como "la mano agachada", con papeles preparados y acuerdo previo de todos los bloques, incluyendo la firma de un libertario.
Luis Juez denunció que el mecanismo es brutal y escandaloso desde su origen, proponiendo congelar los salarios y renunciar a más aumentos hasta 2027, recordando que en esa sesión algunos levantaban la mano a la altura de la bragueta.
El panel mostró que las dietas superan los 11 millones de pesos mensuales, contrastándolos con la canasta básica total de 1.470.043 pesos para una familia tipo en medio de la inflación actual.
Lola Echart consultó opiniones en la plaza de San Justo: una mujer defendió el aumento y pidió salarios más altos para trabajadores; otra lo calificó de barbaridad por sus bajos ingresos cercanos al millón que no alcanzan; jóvenes desconocían la noticia, lo vieron excesivo y uno reveló desempleo tras ganar 35 mil diarios como panadero.
El panel destacó la falta de conocimiento público, la sensatez en reclamos por mejores sueldos privados y el contexto de reordenamiento económico que genera sacrificios, defendiendo sueldos dignos para legisladores pero exigiendo transparencia.