Los senadores argentinos aumentaron su dieta a aproximadamente 11 millones de pesos totales, equivalentes a unos 10 mil dólares, atada automáticamente a los incrementos escalonados de empleados legislativos en planta permanente y transitoria durante enero, febrero y marzo. Victoria Villarruel, vicepresidenta y presidenta del Senado, se desligó de responsabilidad afirmando que es decisión exclusiva de los senadores y que ella solo preside el cuerpo.
Algunos senadores de La Libertad Avanza, del radicalismo y otros renunciaron al aumento, mientras que el resto, especialmente del kirchnerismo, lo aceptaron sin novedades. El incremento acumulado alcanza el 12,5% en este momento.
Los panelistas criticaron la falta de voluntad política para desenganchar las dietas de los aumentos a empleados, cuestionando por qué no se presenta un proyecto de ley que requiere dos tercios de los votos. Acusaron a Villarruel de mala fe al no describir el expediente en la lectura para que pasara desapercibido.
Se destacó que ahora hay más senadores y diputados oficialistas para pelear contra estas prácticas de la casta, aunque Villarruel toca la campanita para aprobarlo.