Los senadores argentinos aumentaron su dieta a aproximadamente 11 millones de pesos totales, equivalentes a unos 10 mil dólares, atada automáticamente a los incrementos escalonados de empleados legislativos en planta permanente y transitoria durante enero, febrero y marzo.
Victoria Villarruel, vicepresidenta y presidenta del Senado, se desligó de responsabilidad afirmando que es decisión exclusiva de los senadores y no del Poder Ejecutivo.
Panel criticó la medida como privilegio de la "casta del Senado", lejos de la realidad de la gente, exigiendo a Villarruel intervenir pese a su postura.