Gran Hermano expulsó a Carmiña Massi de la casa por expresiones racistas graves contra Madinga, comparándola con una esclava "recién bajada del barco" y refiriéndose a monos, en un incidente que el panel de Cortá por Lozano califica de ignorancia profunda, postura maligna y patrón repetido desde sus inicios en medios paraguayos.
El debate reveló el pasado controvertido de Carmiña: en sus primeros pasos radiales apoyó vía tweet la prohibición del guaraní ordenada por el gerente argentino Jorge Pizarro, lo que generó escándalo nacional, su despido y fama inicial por polémica. El panel mostró informes de su carrera plagada de choques, como atacar a Moria Casán con "hurto molecular", criticar a Aníbal Pachano como "mamarracho", insultar a Mario Cimarro llamándolo "Pasión de Gavilanes" pese a advertencias, y dar consejos ofensivos como recomendar medias de nylon a una exgordita.
En Paraguay, la expulsión divide opiniones entre fans que la ven honesta y detractores que condenan el racismo evidente; Juan Manuel explica que Carmiña polariza audiencias con amor u odio extremos, y no sorprende su torpeza ya que siempre busca ruido mediático sin medir consecuencias, incluso consumiendo TV argentina. El panel cuestiona por qué no aprendió del escándalo guaraní, repitiendo discriminación internacionalmente.
Comparan su "efecto catapulta" con políticos argentinos que no miden palabras, pero insisten en que como figura mediática debe asumir responsabilidad; Carmiña admite el guaraní como su "peor cagada" que la catapultó, y defiende responder agresivamente en redes bajando el teléfono para "vivir la vida real".