El panel de Cortá por Lozano profundizó en la expulsión de Carmiña Massi de Gran Hermano por expresiones racistas graves contra Madinga, a quien comparó con una esclava "recién bajada del barco" y llamó "mono", extendiendo insultos también a Brian. Revelaron un patrón desde sus inicios en Paraguay, donde apoyó vía tweet la prohibición del guaraní por un gerente extranjero, sin aprender de aquel escándalo.
Advirtieron que en Argentina existe una ley contra dichos discriminatorios y racistas, con penas de un mes a tres años, actionable civil y penalmente, pese a la disolución del INADI. En Brasil, bajo Lula, se agravan las penas por injuria racial. Posible denuncia de la familia de Madinga podría citar a Carmiña a declarar.
En conexión telefónica, Lucas, amigo de Carmiña, la defendió afirmando que está "muy arrepentida", es "súper sensible" y que "un error no la define". Explicó que construyó un personaje de villana que la consumió, no es su estilo hacer tales comentarios, y esperaba disculpas públicas esa noche. Sandra, ex participante de Gran Hermano por medio año, ratificó que no se puede actuar 100%: "70% es lo que sos vos", y que Carmiña siempre buscó grietas y odio, reflejando su esencia.
El debate escaló con cruces: panelistas cuestionaron si realmente arrepiente de los dichos o solo de las consecuencias, si midió el contexto televisivo argentino, y predicen reacciones mixtas en Paraguay, donde tiene fans que la apoyan pese al escándalo internacional.