Carmiña, la participante paraguaya de Gran Hermano, enfrenta duras críticas del panel por su racismo internalizado y comentarios discriminatorios, como decir que Pincoya tenía "olor a pobre" y negar pedir disculpas a Georgina tras cruzarse con Sol Perico.
Los conductores destacan que sus dichos rozan el discurso de odio, no son chistes aislados sino una construcción siniestra avalada por su personaje "picante", y comparan con casos como Mariana Nannis, que hoy sería cancelable, aunque enfatizan la diferencia por cámaras 24 horas en un programa masivo.
El panel critica la falta de leyes efectivas contra discriminación, racismo y xenofobia en Argentina, citando el caso de Brasil donde una chica similar terminó presa, y ven positivo que quede expuesta para educar al público, aunque dudan que Carmiña cambie ya que lo tiene internalizado.
Discuten que no se justifica con "olvidé las cámaras" porque sabe que graban todo, y rechazan comparaciones con humoristas como el stand-upero inglés o Benny Hill, ya que estos avisan antes y no es en TV abierta. Carmiña deja abierta la vuelta a la casa pese a la expulsión.