Las inundaciones en Madrid, Tucumán, alcanzaron dos metros de profundidad, anegando la plaza central, comercios como panaderías y talleres mecánicos, y obligando a los vecinos a refugiarse en los techos de sus casas por temor a saqueos como los ocurridos en 2017 y 2019.
Pescadores locales como Pablo Toscano navegan en lanchas por las calles convertidas en ríos, mostrando postes caídos, animales abandonados y una correntada impresionante. Intentaron rescatar un perrito que flotaba en una puerta, pero el animal se asustó y escapó, mientras Pablo y su compañero Raúl arriesgan sus vidas y propiedades bajo la lluvia constante sin ayuda oficial visible.
Los conductores critican duramente la ausencia de lanchas de policía, bomberos, ejército o prefectura, destacando que solo los vecinos ayudan con lo que tienen. Cuestionan la "rebelde estupidez" de la Nación, que no interviene ni envía tiendas de campaña hasta recibir un pedido formal de la provincia, pese al pronóstico de más lluvias y el dique Escava abriendo válvulas que empeora la situación.
El pueblo quedó arrasado por el agua, con interiores de casas destruidos como una capillita de San Antonio, y Pablo debe volver a su trabajo de rescatar personas y llevar víveres, sin lucro cesante reconocido por los políticos a los que se les paga sueldo para esto. Antonio Laje agradeció a los voluntarios en nombre del programa.