El conductor presenta el testimonio de Marcos, quien desde pequeño veía bultos, sombras y escuchaba voces estando solo, sin entender lo que pasaba.
Su madre lo llevó a lugares errados con espíritus que no resolvieron los problemas, que empeoraron con el tiempo. Marcos buscó soluciones propias involucrándose en paganismo y prácticas cerradas, sufriendo en silencio para no ser apartado.
Al asistir a la Iglesia Universal, dejó esas prácticas y su vida mejoró inicialmente, pero persistían tormentos espirituales como insomnio, problemas financieros, proyectos truncos y crisis en su matrimonio con traiciones. Pensamientos suicidas lo llevaron a un balcón en cuarto piso, pero recordó la iglesia cercana.