Un montaje de testimonios populares denuncia la inflación galopante, despidos masivos y represión policial contra trabajadores. Vecinos y comerciantes expresan indignación por precios que suben en supermercados, alquileres impagables y cierre de empresas como constructoras que dejan a miles sin empleo.
Las voces acusan al gobierno de mentir sobre bajar la inflación al 2,5%, calificándola de inmoral e injusta, y denuncian un "robo" y "cacería humana" con gases lacrimógenos contra manifestantes, preguntando por qué hay plata para represión pero no para los laburantes.
Se critica la desconexión del gobierno con la "realidad de la gente", en una sociedad "al rojo vivo" donde los comerciantes no venden y los trabajadores son "terminados".