Marcos relató haber sufrido desde niño visiones de sombras, bultos y voces espirituales cuando estaba solo, sin comprender qué ocurría. Su madre lo llevó a sitios con espíritus equivocados que no resolvieron nada y empeoraron la situación, lo que lo llevó a involucrarse en paganismo y prácticas cerradas por su cuenta, sufriendo en silencio para evitar el rechazo social.
Tras unirse a la Iglesia Universal, abandonó esas prácticas y notó mejoras iniciales, pero persistieron tormentos como insomnio, escasez económica pese a trabajar bien, proyectos que fallaban sin explicación, traición en su matrimonio, separación de su hijo y voces suicidas que lo tentaron a saltar de un balcón en cuarto piso y arrojarse bajo un tren camino a la iglesia.
Entró a una reunión de liberación del viernes, entregó su vida al altar, escuchó la voz de Dios prometiendo libertad y salió transformado, alegre y sin las voces. Con ayunos, oración y recepción del Espíritu de Dios, superó todos los obstáculos, eliminando pensamientos suicidas para siempre.
El conductor celebró la sonrisa de Marcos libre de maldición, destacando cómo antes todo le salía mal por paganismo y frustraciones, pero cambió radicalmente al recibir la marca de los viernes de liberación.