La temporada de verano en Mar del Plata tuvo una ocupación hotelera del 50%, con playas semivacías y una caída del 7,1% en enero respecto al año anterior, agravada por la crisis económica que apretó el bolsillo de los argentinos.
El 70% viajó en auto particular para abaratar costos, el 40% usó vivienda propia o prestada, y el perfil dominante fue de 41 a 60 años, con jóvenes de 18-20 años solo al 1,2%. Pese a esto, los turistas consumieron muy poco en comercios y restaurantes.
Los marplatenses mostraron respaldo electoral firme al gobierno, incluso en una provincia complicada, aunque duele la baja porcentual. Panaderos y hoteleros venden menos pero ponen el hombro, mientras las expectativas previas eran altas por precios competitivos que no se cumplieron.
La gente necesita escapar pese a nafta cara, peajes y crisis, pero preocupa comparar esta temporada con la pandemia, ya que el consumo se achicó drásticamente.