Tito Zamorano mantiene precios bajos en sus panaderías pese a la caída drástica del consumo por falta de poder adquisitivo. Los clientes ya no compran kilos completos sino cantidades según el dinero que tienen, como mil pesos de pan, y los excedentes se donan desde las 7:30 de la mañana a filas de hasta 20 personas necesitadas.
El kilo de flautitas cuesta 2.700 pesos y otras variedades 4.500 pesos, precios considerados accesibles. Los insumos como la harina subieron solo de 12.000 a 14.000 pesos la bolsa en dos años, pero aumentaron costos de luz, agua y mano de obra, obligando a ajustar márgenes de ganancia.
Ahora ofrecen pan dulce todo el año a 25.000 pesos por unidad de 800 gramos con frutas naturales, y facturas con promo de una gratis cada seis, docena a 7.500 pesos. Las panaderías están en España 1522, Brasil y Meléndez en Don Torcuato, y Adolfo Sourdeaux.
Zamorano critica la venta de pan del día anterior a mitad de precio en otras panaderías y destaca que prefiere donar, acostumbrados antes a harina subsidiada pero ahora compitiendo en economía con menos dinero en la calle, confiado en superar la crisis.