Estados Unidos e Israel intensifican ataques contra Irán en la undécima jornada de la operación militar, destruyendo arsenales, fábricas de drones y la armada iraní, mientras Trump anuncia liberación de reservas petroleras para bajar precios. El secretario de Defensa Pete Hegseth y el general Dan Kane destacaron el martes como el día más intenso con más de 5.000 objetivos golpeados. Trump prometió concluir el conflicto rápidamente y garantizar seguridad en el Estrecho de Hormuz tras eliminar buques minadores iraníes.
El secretario de Energía Chris Wright confirmó que EE.UU. liberará 172 millones de barriles de su reserva estratégica como parte de un acuerdo global por 400 millones con la Agencia Internacional de Energía, comenzando la próxima semana por 120 días, para contrarrestar la volatilidad de precios por la guerra. Sin embargo, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán amenazó con bloquear envíos de petróleo del Golfo si persisten los ataques.
La embajada de EE.UU. en Bagdad instó a sus ciudadanos a salir de Irak por riesgos de ataques y secuestros contra intereses estadounidenses. En Irán, un bombardeo masivo destruyó el aeropuerto de Kermán en el centro sur, con columnas de humo visibles, paralizando la logística de la Guardia Revolucionaria. La escalada se extiende a Líbano, donde Israel bombardea suburbios de Beirut controlados por Hezbollah, respaldado por Irán, causando 634 muertos, incluidos 91 niños y 47 mujeres, y más de 800.000 desplazados.
Irán atacó sirenas en Jerusalén, misiones diplomáticas en el Golfo, hoteles y aeropuertos, matando 12 en Israel. Ataques con drones alcanzaron silos de petróleo en el puerto de Salalah, Omán, aunque sin interrupciones reportadas. Aviones británicos Typhoon derribaron dos drones sobre Jordania y Baréin en apoyo a Emiratos Árabes Unidos. La ONU y 20 estados piden desescalada inmediata.