Samira Bandali, iraní radicada en Argentina hace 11 años, denuncia que las mujeres en Irán viven una guerra diaria por la vestimenta impuesta y la represión del régimen, donde cualquier ciudadano puede agredirlas con permiso estatal.
Bandali revela que no puede contactar a su familia por el corte de internet y llamadas tras la masacre de enero y el inicio de la guerra; se enteró de la muerte de su madre hace dos semanas por un breve WhatsApp, sin poder despedirse, ya que hablaban diariamente media hora.
Critica que un Estado antiimperialista y anti-Israel no se santifique mientras reprime a su pueblo inteligente, con iraníes como CEO de Uber, ingenieros en NASA y creadores de radares antidrones; la población rechaza 47 años de sharia y exige cambio, sin referéndum.
Afirma que generaciones nuevas quieren vivir como el resto del mundo, y que Israel y EE.UU. exigen rendición al régimen sin invadir, recordando que los shahs anteriores se exiliaron sin resistencia para evitar matanzas, pero este gobierno actual no tiene pudor.