Hezbolá asola el norte de Israel con misiles y disparos en ataques espeluznantes y más fuertes que nunca, neutralizados en parte por la Cúpula de Hierro que genera explosiones en el aire. Los residentes tienen segundos o minutos para refugiarse ante las sirenas, dependiendo de la distancia desde Líbano.
En Argentina, las redes sociales muestran una división pareja del 48% que aprueba la guerra frente al 52% que la rechaza, politizada por la grieta local donde los pro-Israel evocan los atentados de la AMIA y la Embajada atribuidos a Irán. El panel destaca que los argentinos discuten el conflicto a partir de esa experiencia traumática y lazos históricos con Israel.
Los que reprueban imputan directamente al presidente Javier Milei, cayendo en la grieta vernácula entre libertarios y opositores, similar a debates previos como el de Messi. Critican alineaciones pasadas con Irán bajo gobiernos de Menem, Néstor y Cristina Kirchner, pese a los atentados durante Menem.
El debate califica de muy acalorado este tema que desbancó solo temporalmente el escándalo de Adorni. Predicen dos o tres semanas más de guerra, con Irán aislado según votación en Naciones Unidas, y Argentina más sólida alineada con Occidente y Milei.
Panelistas como Muki Tenenbaum y Agustín Monteverde llaman a reflexionar más allá de ideologías, en clave de vida, libertad y valores democráticos.