Tami, argentina radicada en Israel desde 2000, relata como madre de mellizos combatientes en unidades secretas del ejército israelí posiblemente en frontera libanesa contra Hezbollah, financiado por Irán. Sus hijos eligieron roles de combate pese a opciones alternativas, en servicio militar obligatorio de tres años para varones y dos para mujeres. Tami llegó durante la segunda Intifada, sin sistemas de defensa avanzados como hoy.
Los soldados no pueden revelar detalles de sus acciones, por lo que Tami prefiere no preguntar para mantener la tranquilidad: "No hay noticias, son buenas noticias". Como ciudadana y madre, define ganar la guerra como quitarle las armas a Irán, que busca eliminar Israel desde hace décadas, aunque el odio persista.
Explica que el Islam radical propone un mundo islámico a fuerza, imitando a Mahoma. En la calle, israelíes perciben empoderamiento: eliminaron el "cuco" de Irán con su poderío nuclear y misiles, ahora sienten fuerza para defenderse hasta el final, sacando armas de destrucción de sus manos.
La sociedad unida en esta guerra como en octubre, con optimismo para ir "hasta el final".