Un misil impactó un edificio en el centro de Beirut, dejando al menos cuatro muertos según la agencia de noticias libanesa. Las imágenes muestran las consecuencias del ataque aéreo en la capital libanesa.
Walter Nicora, enfermero argentino que vive hace 11 años en Líbano con una organización misionera de paz, describió la situación desde Beirut. Explicó que su equipo está en un lugar relativamente seguro, pero el pánico reina por ataques impredecibles como este.
Nicora detalló dos tipos de ataques: evacuaciones forzadas con advertencia previa por TV o redes, dando minutos u horas para huir, y bombardeos selectivos sin aviso contra objetivos puntuales. Este último fue a 5-6 km de su ubicación.
La vida diaria empeora por la crisis económica previa, aumentos de precios por cierre de aeropuertos y puerto, y ataques nocturnos que impiden dormir. La gente sigue trabajando y conectada a noticias, siempre lista para evacuar, aunque Nicora afirma no tener miedo gracias a su fe.
El enfermero, formado en Cruz Roja Argentina y con residencia en salud pública, trabaja con jóvenes y familias en programas de bienestar social y construcción de paz.