En el inicio de La mañana con Moria, los conductores charlan con energía positiva y metafísica, prometiendo buena onda con cable a tierra, sin exceso de optimismo, y anuncian un día con de todo, incluyendo una entrevista exclusiva.
Moria Casán recibe vía telefónica a Luciano Castro, agradeciéndole su presencia y preguntándole directamente qué le dolió más en su crisis reciente. El actor revela que lo peor fue darse cuenta de cómo estaba emocionalmente, más que el tratamiento mediático o la exposición de su vida privada.
Luciano explica que no guarda rencor ni resentimientos hacia nadie, priorizando su salud y sanación. Admite angustia por su separación, pero destaca que pedir ayuda fue clave y la recibió de inmediato, normalizando la búsqueda de apoyo profesional en estos tiempos.
El conductor enfatiza enfocarse en uno mismo por sobre el afuera, aceptando la exposición mediática como parte de su realidad, aunque no la entienda del todo. La charla se corta mientras Moria indaga sobre su proceso de sanación mencionado previamente.