Líbano enfrenta una catástrofe humanitaria con más de 630 muertos, incluyendo 91 niños, y 800.000 desplazados en 10 días de bombardeos israelíes contra Hezbollah, en respuesta a ataques del grupo respaldado por Irán.
Israel intensificó ataques aéreos causando inicialmente 24 muertos y más de 50 heridos, como en Tamín con 8 fallecidos y 17 lesionados, enfocándose en el sur y este del país. Ahora, miles de heridos desbordan hospitales, un 20% de la población huyó de sus hogares y Beirut vive un éxodo masivo con refugios improvisados en estadios.
El apoyo popular a Hezbollah se fractura por abandono financiero, mientras el primer ministro libanés advierte que el país cae al abismo por la agresión israelí y el pretexto proporcionado. Autoridades califican la situación de sin precedentes, con suministro de petróleo cortado e infraestructura en ruinas.
Más de 20 países en el Consejo de Seguridad de la ONU, impulsados por Francia, exigen desescalada inmediata y protección a civiles, pero en terreno persisten los ataques pese al alto el fuego de 2024.