El presidente Donald Trump declaró repetidamente "ganamos, ganamos" sobre la guerra contra Irán, afirmando que no queda nada por bombardear porque todo está destruido y que él puede terminar el conflicto cuando quiera.
Trump, tras visitar Ohio, comparó su salida en helicóptero con la icónica de Nixon y enfatizó que la tarea no está terminada pero puso bordes al conflicto desbordado, generando tensión con el ministro de Defensa israelí Kats, quien insiste en una guerra sin plazos.
Líbano acumula más de 630 muertos, 800 mil desplazados por bombardeos israelíes contra Hezbollah respaldado por Irán, con apoyo popular al grupo fracturándose y el primer ministro advirtiendo un abismo nacional; la ONU exige desescalada inmediata mientras hospitales colapsan.
Israel muestra imágenes de destrucción de lanzaderas de misiles y drones iraníes, pero un alto militar afirma preparación para guerra larga; el Papa Francisco pide paz en Líbano, Israel e Irán, evitando un enfoque religioso, y se celebra el funeral del sacerdote maronita Pierre al-Rahi, muerto ayudando a heridos en un bombardeo.
Varios países reclaman cese al fuego en la ONU, el Vaticano critica oraciones sobre Trump, y expertos destacan el tiempo como arma clave en esta segunda semana de ofensiva con infraestructura libanesa en ruinas.