Una jugadora de la selección femenina de fútbol de Irán solicitó asilo en Australia durante un torneo en Oceanía, pero se arrepintió y regresó a su país, a diferencia de otras compañeras que sí obtuvieron refugio.
El panel reflexiona sobre la presión familiar, el temor a represalias contra sus seres queridos y las consecuencias en Irán, donde medios las tildaron de traidoras por no cantar el himno. Australia estaba dispuesta a otorgar asilos, pero las embajadas no responden en estos casos personales.
Destacan la dificultad de la decisión en contextos de opresión y guerra, con culpas y riesgos inevitables.