Jesús afirma en Juan 11:40 que quien cree verá la gloria de Dios, según predica el pastor. La incredulidad impide recibir las bendiciones divinas y es lo que dejó a Israel fuera de la tierra prometida, como relata Hebreos 3:19.
La fe surge al escuchar la Palabra de Dios y enfocarse en Él en lugar de los problemas. Josué y Caleb, los únicos que entraron a la tierra prometida, miraron a Dios y no a los gigantes, declarando que el Señor entregaría la tierra.
En contraste, los otros diez espías se centraron en las dificultades, los gigantes y ciudades fortificadas, llenándose de miedo sin mencionar a Dios. El pastor enfatiza que mirar a Dios hace que los gigantes no tengan chance, mientras que ignorarlo genera temor.
Aunque las crisis son reales, el enfoque debe estar primero en Dios, creyendo y esperando en Él para vencer cualquier obstáculo.