Israel anunció que continuará su ofensiva indefinida contra Hezbollah en Líbano, incluso si Donald Trump decide terminar la guerra contra Irán, con el objetivo de destruir sistemáticamente la organización tanto en lo militar como institucional, a la que califica de terrorista.
Hezbollah cuenta con presencia en el Parlamento libanés y representa a la mayoría chiita de la población libanesa, el único país árabe con esa característica demográfica. Los analistas explicaron que Irán se apoya en una red de organizaciones chiitas, pero Israel se enfoca solo en Hezbollah.
Donald Trump, en declaraciones recientes, indicó que Irán perdió su sistema misilístico ofensivo y está indefenso, aunque en un discurso en vivo admitió que “todavía falta trabajo” en el país persa, contradiciendo mensajes previos sobre el fin inminente del conflicto. Países del Golfo, antes neutrales, ahora apoyan a Estados Unidos tras ataques iraníes.
En Estados Unidos, encuestas muestran 43% en contra, 27% a favor y 30% indecisos de la guerra, con críticas internas como las de Tucker Carlson, quien la ve como un conflicto israelí. Rumania aprobó bases para equipos defensivos estadounidenses.
El nuevo líder supremo de Irán, Mostafa Khamenei, hijo de Ali Khamenei, aún no se pronunció, mientras el presidente Masoud Pezeshkian propuso condiciones para la paz.