Donald Trump declaró que la guerra contra Irán está casi concluida y que su finalización depende exclusivamente de la decisión de Estados Unidos, ya que no quedan objetivos pendientes tras la ofensiva Furia Épica que superó las expectativas del Pentágono.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian publicó un tuit proponiendo condiciones para la paz, como reparaciones, reconocimiento de derechos y garantías contra agresiones de Estados Unidos e Israel, pero analistas destacan su figura debilitada en la teocracia iraní. Vladimir Putin conversó con Pezeshkian y luego con Trump sobre posibilidades diplomáticas, aunque todo depende de la superioridad militar estadounidense.
El nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, hijo de Ali Khamenei eliminado en las primeras horas de la guerra iniciada el 28 de febrero, no ha aparecido públicamente en tres días, generando un vacío de poder evidente. La ONU rechazó una resolución rusa para diálogo, frenando iniciativas de paz.
En paralelo, Israel intensifica ataques en vivo contra Hezbollah en el sur del Líbano, con 600 muertos y más de 700.000 desplazados, mientras organizaciones chiitas aliadas de Irán como milicias en Irak y hutíes en Yemen representan amenazas regionales. Trump solicitó bases en Rumania para equipos defensivos no cinéticos, aprobado tentativamente por su Parlamento.
Expertos como Jorge Castro enfatizan que las declaraciones de Pezeshkian son un primer paso hacia negociación bajo términos impuestos por Trump, ante la indefensión iraní y la urgencia israelí contra Hezbollah antes de un posible fin del conflicto.