Irán despliega hasta 850.000 agentes para reprimir levantamientos populares, incluyendo Guardia Revolucionaria, milicias Basij, Policía Nacional y Fuerzas Armadas, con pilares como represión física, corte total de internet, control digital y vigilancia social.
Desde 2009, tras elecciones controvertidas, protestas por Mahsa Amini y crisis económica, estas fuerzas causaron más de 40.000 asesinatos, según organismos de derechos humanos. El régimen enfrenta revueltas incesantes antes de la incursión israelí del sábado.
En paralelo, Hezbollah en Líbano recibe mil millones de dólares anuales de Irán, en medio de ataques con más de 100 cohetes desde Líbano sin alertas previas a Israel, a diferencia de los 300 misiles iraníes con 8-10 minutos de aviso y un shutdown total de internet en Irán.
Israel anticipa posible incursión terrestre contra Hezbollah tras contraataques.