La explosión en el puerto de Beirut en 2020 dejó una sombra de Hezbollah, ya que el nitrato de amonio almacenado allí durante seis años fue traído y guardado por la organización, según revelaciones de testigos y funcionarios.
La organización chiíta, descrita como un partido político, movimiento social y ejército de milicias más grande que las Fuerzas Armadas libanesas, opera como un cártel de la droga transnacional, superando incluso a Al Qaeda en peligrosidad, según la operación Cassandra de la DEA.
Agentes de la DEA investigaron en cuatro continentes desde los atentados del World Trade Center, exponiendo la infiltración de Hezbollah en la política libanesa por 40 años, su sueño de imponer la sharia como en Irán y su impunidad en la investigación de la explosión, que hizo sentir a la ciudad como un infierno o un ataúd.
Testimonios relatan el terror vivido, con frases como "todos se sintieron personalmente amenazados" y negaciones categóricas de Hezbollah sobre su involucramiento en el puerto.