Israel bombardeó hace instantes la costa de Beirut, capital del Líbano y territorio controlado por Hezbollah, con un dron, en medio de la escalada regional impulsada por Irán.
Irán, calificado como cabeza del terrorismo y estado terrorista chiita extremista, ataca países suníes pacíficos como Omán y Emiratos Árabes Unidos para regionalizar el conflicto, incendiando tanques de petróleo en el puerto de Salala y barcos, afectando el Estrecho de Hormuz por donde pasa el 20% del petróleo mundial hacia China, India y Japón.
Panelistas destacaron que Hezbollah, financiado por Irán y responsable según la Justicia argentina de los atentados a la AMIA y la embajada de Israel, opera en el sur de Líbano; criticaron la teocracia fascista iraní, su rechazo a Israel y EEUU, y el memorándum con Argentina, mientras Rubén desde Omán relató alianzas del sultán con Irak y España contra los ataques, con civiles sintiendo la guerra ajena.
El petróleo superó los 100 dólares el barril, generando incendios dramáticos como en un buque petrolero; en Argentina, pese al autoabastecimiento, las petroleras estiman que a 80-85 dólares requeriría un aumento del 20% en combustibles, impactando inflación y exportaciones.
Expertos ven debilidad en la estrategia iraní de subir precios para forzar negociaciones, pero advierten riesgos ambientales, económicos globales y movimientos como Vietnam limitando transitos por escasez.