La suba del petróleo por la guerra beneficia a Argentina, que desde 2025 produce todo su petróleo y gas con excedentes para exportar, explicó el analista Carlos Burgueño. Hace cinco años el país importaba hasta 30-40% de combustibles, pero ahora exporta a Brasil vía gasoducto reversionado desde Bolivia, que se quedó sin gas.
El gasoducto a Brasil finalizará en el primer trimestre de 2027, permitiendo plena autosuficiencia y ventas externas, en un escenario positivo pese al conflicto global.
Sin embargo, los aumentos en nafta impactan más por inflación local, impuestos y retraso cambiario que por la guerra, sumando solo 2 puntos porcentuales; cada 5% de alza en combustibles genera 1 punto de inflación futura.
En alimentos, la carne subió casi 30% en cuatro meses hasta febrero, y combustibles aportarán al IPC de marzo sin relación directa con el conflicto, advirtió Burgueño.