La abogada argentina Agustina Páez, detenida hace 58 días en Río de Janeiro, admitió su error grave por gestos racistas contra empleados de un bar en Ipanema el 14 de enero.
Acusada de injuria racial, con pena de dos a cinco años, subió un video a redes pidiendo perdón de corazón a los ofendidos y lamentando haber contribuido al dolor por racismo que ignoraba.
Explica que el proceso judicial la obligó a estudiar racismo, reverir actitudes y ser más respetuosa, reconociendo su falta sin justificarse.
El cambio de opinión surgió por consejo de su nueva defensa, que le recomendó arrepentirse públicamente.