Agustina Páez, santiagueña acusada de racismo en Río de Janeiro, publicó un video pidiendo disculpas públicas por su reacción grave que ofendió a personas en un bar.
Ella cambió de abogada a Carla Junqueira, quien le recomendó disculparse para asumir responsabilidad; ahora tiene prisión domiciliaria con tobillera y audiencia el 24 de marzo, tras dos meses detenida que afectan su salud mental y economía familiar.
Su padre, Mariano Páez, reveló que Agustina sufre depresión profunda, se trata con psicólogo por Zoom y no responde llamadas; critican la medida judicial como desmedida, con amenazas en redes y costos altos.
La familia espera que el video y nueva estrategia legal logren su libertad, ya que el abogado anterior impedía disculpas y demoraba el proceso.