El 61% de los asalariados argentinos deja de alimentarse durante la jornada laboral por motivos económicos, según un informe del Observatorio Social de la UCA. Otro 46% lo hace ocasionalmente y 14% de forma regular, con mayor impacto en jóvenes de 18 a 29 años. Esto refleja la caída del poder adquisitivo y el consumo en el país.
De quienes sí comen en el trabajo, el 44% gasta entre 5.000 y 10.000 pesos diarios, 36% menos de 5.000 y 20% más de 10.000. El conductor cuestiona si estos datos llegan al gobierno para definir políticas públicas.
En entrevista con una licenciada, se explica que falta organización en empresas para lockers o heladeras, lo que obliga a comprar fuera. Omitir comidas genera problemas metabólicos después de 4-8 horas, pasando a reservas hepáticas y luego descontrol conductual con cenas pesadas o compras en kioscos.
La experta recomienda fraccionar ingestas, llevar huevos duros, frutas de estación o viandas caseras para ahorrar y evitar malnutrición, diferenciando entre trabajos sedentarios y de mayor esfuerzo físico que aumentan la fatiga.