Donald Trump amenazó en un tuit con golpear a Irán 20 veces más fuerte si bloquea el flujo de petróleo en el Estrecho de Hormuz, admitiendo que actualmente no hay tránsito de barcos por la zona debido a la tensión bélica. Esta declaración contradice sus dichos previos de que la guerra está casi terminada y EE.UU. está ganando, lo que había calmado temporalmente los mercados con el petróleo bajando a 92 dólares.
El Pentágono anticipó que este martes será el día más intenso de ataques estadounidenses contra las capacidades de drones y misiles iraníes, que ya están diezmadas. Israel continúa bombardeando Teherán, dejando la capital destrozada, y justifica los ataques afirmando que la amenaza solo termina con el fin del régimen de los ayatolás, según Netanyahu. Irán responde lanzando misiles y drones a Israel, Bahrein, Kuwait, Dubái y Arabia Saudita, pero muestra signos de desesperación al anunciar cohetes más potentes cuando ya se agota su munición.
Panelistas analizan que las declaraciones de Trump buscan desmoralizar al enemigo, crear niebla de guerra y probar reacciones de mercados, mientras Turquía pide sistemas Patriot a EE.UU. tras misiles iraníes en su espacio aéreo, posiblemente provocados por un deepfake israelí. Erdogan llamó al presidente iraní para protestar, aunque se lo describe como irrelevante. Arabia Saudita derribó dos drones iraníes.
La preocupación central es el impacto económico: el petróleo alcanzó récords de 118 dólares por la crisis, obligando al G7 a considerar liberar reservas y a Europa a bajar sanciones a Rusia para comprar gas. Trump enfatiza destruir objetivos iraníes fácilmente alcanzables, como instalaciones petroleras, para arruinar su economía principal, cliente de China.
Expertos como Virginia Porchela destacan la ansiedad de Trump por evitar una crisis petrolera en EE.UU., mientras se muestra un mapa del Estrecho de Hormuz, con solo 3 kilómetros navegables en su parte más angosta, haciendo vulnerables a los buques. Nadie se anima a transitar pese a las garantías de Trump.