En un segmento en vivo de Aire Nacional desde San Martín de los Andes, Tomás Terroba y el licenciado en Economía Agropecuaria Santiago Uribarri enseñan paso a paso cómo hacer compost con restos orgánicos de cocina para producir fertilizante natural.
Detallan qué se puede compostar: cáscaras de frutas, verduras, huevos sin lavar, yerba mate usada, frutos secos picados, pero no carne, comida condimentada ni filtros de cigarrillos para evitar olores, plagas y contaminación. Recomiendan picar todo, mezclar húmedo con seco como hojas, pasto cortado o viruta, revolver para airear y no saturar de agua.
El proceso genera calor por bacterias termófilas, hongos, microorganismos y lombrices que llegan solas; está listo cuando no huele fuerte, no se identifican restos y desprende aroma a tierra fértil. El tiempo varía por clima y manejo: rápido en verano, lento en invierno.
Santiago explica que se puede hacer en balcón o jardín, usando herramientas para chequear humedad, y menciona su vivero comunitario donde vecinos dejan restos. En Junín de los Andes hay composteras públicas en la calle para fomentar la conciencia.
En demostración final, comparan una bolsa de basura normal llena de orgánicos con otra sin ellos, mostrando que compostar reduce drásticamente el volumen de residuos de una familia.