Melisa presentó a su familia unida en el escenario: su ex pareja de 14 años, separados desde la pandemia, su padre y dos hijos, todos llevándose bien por los niños y su buena onda.
Cantó folclore, su pasión desde niña, con un zapateo tremendo que emocionó a todos, revelando que dejó de bailar a los 13 años y esta fue su primera vez en mucho tiempo, con más de 140 mudanzas por paso.
El jurado la aplaudió por disfrutar el momento, transmitir alegría con su sonrisa y ángel grande, estar afinada y brillar con energía, aunque sugirió más matices, equilibrar voz con ángel y evitar chupar la voz por momentos, apostando por su gracia.
La familia celebró su performance, destacando cómo su sonrisa ya emocionaba al bajar las escaleras, y el panel mostró su apoyo total en esta historia conmovedora de folclore auténtico.