Los expertos analizaron la evolución de la pirámide nutricional, criticando la versión tradicional de 1921 que ponía como base abundantes cereales y legumbres, desactualizada por cambios en producción agroindustrial, agroquímicos y estilos de vida sedentarios.
La Universidad de Harvard actualizó el modelo alrededor de 2005, priorizando vegetales y frutas en la base, seguidos de cereales integrales, con proteínas arriba debido a posibles grasas saturadas, hormonas y transgénicos en carnes.
Adaptaron la pirámide a hoy incluyendo hidratación, actividad física con raqueta y descanso, enfatizando calidad de alimentos según objetivos personales, actividad y sistemas de producción.
Iniciaron ejemplos diarios empezando por desayuno con huevo y grasas saludables para amortiguar impacto glucémico post-ayuno nocturno y ganar saciedad con proteínas.